Estaban mis padres en la cocina discutiendo. Él no soportó más y arremetió contra ella a cuchilladas hasta dejarle el rostro desfigurado. Comenzó a lamer la sangre que de la piel brotaba y después hizo lo mismo con la que estaba regada en el suelo. Me dio risa; parecía un perro sediento.
Me fui a dormir. Quise soñar pero no pude. Todo lo que conseguí fue derramar saliva en la almohada y moverme de un lado a otro.
Fui al baño al amanecer. Encontré a mi padre sentado en la taza, con los pantalones abajo. Lucía pálido y enfermo. Le pregunté si se encontraba bien y, por respuesta, un gusano gordo y blanco comenzó a salir de su boca, brotando lentamente como lo hace el excremento del ano, dejando rastros de sangre y humedad en sus labios y cuello.
El animal cayó al suelo con un chasquido húmedo y me dedicó una rápida mirada antes de salir por la puerta y reptar hacia las escaleras.Es extraño, pero me pareció ver que el rostro del gusano era idéntico al de mi madre.
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2 comentarios:
Paciente secreción
Demente corazón
Tibia lengua que lame
Nostalgia en recuerdo que arde
Tímida sangre tibia
Sonriente mirada fija
Veinte centímetros virtuales
códigos latentes reales.
¡Ahh!
Me encanta y estremece el humor negro de tus historias, pero la verdad sin éste, no serían tuyas...jejeje..te amo corazón.
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