viernes, 5 de diciembre de 2008

La declaración (ingenua y despiadada) del escorpión

Tienes el sol en tu rostro. La luna en tus manos. El fuego en tu corazón. La muerte en tus piernas. El misterio en tu piel.
Confusión asoma a mi rostro. Un dios cargado de odio, una entidad rebosante de ira. Una historia de extrema pobreza mental.
Tu legión de horror se ha apoderado de mi Alma. Me estremezco de mórbido placer cuando te veo decapitar a nuestro hijo.
Caigo en tus manos brillantes de polvo de luna. Tus ojos ciegos me dicen que soy el último hombre vivo en tu cama.
Confusión asoma a mi mente. Sangre asoma a mi piel.

No hay comentarios: